El “milagro” irlandés

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Irlanda, hasta hace no mucho uno de los países más pobres de Europa, se ha convertido en uno de los más ricos del mundo en apenas doce años.

¿Qué han hecho los irlandeses para pasar de ser un país agrícola empobrecido a una potencia en tecnología punta y triplicar su producto bruto per cápita a unos 32.000 dólares anuales en apenas doce años?. ¿Cómo han logrado enterrar siglos de agitación política, conflictos sociales y atraso económico, para llegar a tener el cuarto ingreso per cápita más alto del mundo?.

La economía irlandesa creció durante la década de los noventa a un ritmo promedio de casi 9% anual, uno de los mejores índices del mundo. El producto bruto per cápita subió de 11.000 dólares al año en 1987 a más de 35.000 dólares al año en 2003, lo que hizo que el promedio de ingresos personales en Irlanda pasara de estar un 40% debajo del promedio europeo en 1973, cuando el país se incorporó a la Unión Europea, al 36% por encima de la media europea en 2003. Ahora, Irlanda tenía un promedio de ingresos per cápita mayor que el de Alemania y Gran Bretaña, y el segundo más alto en la U.E. después de Luxemburgo. El desempleo disminuyó un 4% y la pobreza absoluta había caido un 5%. Irlanda es ahora uno de los mayores centros tecnológicos y de la industria tecnológica del mundo. Logró convertirse en la plataforma de exportación a la U.E., África y Asia de la principales multinacionales de la industria informática y farmacéutica, incluidas Intel, Microsoft, Oracle, Lotus, Pfizer, Merck, American Home Products e IBM. Unas mil cien empresas multinacionales se instalaron en el país en los últimos años y en su conjunto exportaban productos por valor de unso 60.000 millones de dólares. A pesar de su minúscula población de cuatro millones de personas, Irlanda exporta un tercio de todas las computadoras que se venden en Europa y, lo que es más sorprendente aún, es el mayor exportador de software del mundo, sobrepasando incluso a Estados Unidos.

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Lo que causó el “milagro celta”, según funcionarios oficiales, empresarios y líderes obreros, fue una combinación de “acuerdo social” entre empresarios y obreros de apostar por la apertura económica, la ayuda europea, la eliminación de obstáculos a la creación de nuevas empresas, la desregulación de la industria de telecomunicaciones, un blanqueo de capitales (por una amnistía general y temporal para los evasores de impuestos), recortes de impuestos individuales y corporativos, una fuerte inversión en educación y el hecho de que los sucesivos gobiernos del país hubieran mantenido el rumbo pese a lo sufrido inicialmente.

El gobierno llegó a un acuerdo con los sindicatos obreros para que aceptaran menores aumentos de salarios a cambio de incrementos futuros, a medida que la economía volviera a crecer. En este “acuerdo social”, el gobierno se comprometió a reducir los impuestos a los empresarios, estos a mantener los empleos de sus compañías y los obreros a exigir menores aumentos salarias. Todo por el bien futuro del país que mejoraría la vida de todos.

Luego se apostó por una apertura comercial, un capitalismo al estino norteamericano que estimulara el riesgo y premiara a los emprendedores. Además de la amnistía general y por seis meses para los evasores de impuestos, lo cual le reportó al estado unos 750 millones de dólares, cuando inicialmente los economistas gubernamentales esperaban recaudar unos 45 millones de dólares.

La ayuda económica de la U.E. hizo más soportable la transición, sin embargo no fue el factor clave ni indispensable para el despegue económico del país. Irlanda se hubiera levantado igualmente por todas las demás reformas estructurales emprendidas para atraer la inversión, incluyendo la flexibilización laboral, la reducción de los impuestos corporativos, y la decisión de empresarios y obreros de mantener el pacto hasta el final.

Otros puntos claves además del “acuerdo social” fueron:

– Irlanda eliminó las trabas al establecimiento de empresas, convirtiendo al país en uno de los más amigables a la inversión extranjera.

– El apoyo estatal a la investigación universitaria de productos con posibilidades comerciales, lo cual permitió que la agencia estatal encargada de este aportación , reportara ingresos por la venta de su propiedad sobre estos productos, mucho mayores que lo invertido.

– Al desregular las telecomunicaciones, se hizo bajar enormemente el costo de las llamadas telefónicas internacionales y las conexione a Internet.

– Un gran enfasis en la educación que produjo un capital humano con capacitación técnica, indispensable para los intereses del país.

– El uso del estado de los emigrantes irlandeses, sobre todo en EE.UU., como puente para lograr aumentar las exportaciones y la inversión extranjera.

– Los sindicalistas irlandeses descubrieron que la apertura económica, con todos sus problemas, conducía a una mayor apertura política y a políticas sociales más a tono con las de los países más industrializados, lo cual es lo que hay que buscar.

Claro, el progreso trajo nuevos problemas, como la subida del costo de las viviendas, el tráfico en las calles era cada vez más caótico, y la llegada cada vez de más inmigrantes colapsaba el sistema de salud. Pero eran problemas propios del desarrollo, que la mayoría de los países estancados preferirían al desempleo, la criminalidad y la pobreza.

En conclusión, Irlanda demuestra con esto que las limitaciones no son económicas, sino mentales y políticas. Los irlandeses se vieron al espejo y se percataron de lo obvio: su país se estaba rezagando no por causa de una conspiración del resto, o porque el pasado fuera sagrado, ni porque las importaciones desplazaran a sus productos locales, ni porque faltara capital u oportunidades de inversión o exportación, sino simple y llanamente porque ellos mismo estaban inertes. Una vez que estuvieron dispuestos a enfrentar sus carencias y a organizarse para aprovechar su potencial, las oportunidades económicas se abrieron casi por arte de magia.

¿Por qué será que no se ha podido ni parece quererse imitar esta formula en América Latina?.

Vía: Cuentos Chinos (Andrés Oppenheimer)

4 Respuestas a “El “milagro” irlandés

  1. Genial. Buena pregunta la del fin del post…

  2. Pingback: davidballota.net » Blog Archive » Ex presidente

  3. Pingback: Ciudades | Baldosas Amarillas

  4. Tiene gracia leer estas cosas ahora

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